LA CAMARERA Y EL HOMBRE LOBO

La camarera se acercó a él y le dijo suavemente: "¡qué mala cara tienes hoy!, estás muy paliducho, voy a prepararte un Gintonic y me sentaré un rato aquí contigo ahora que el bar está tranquilo". El la miró dulcemente y asintió con la cabeza sin decir palabra. Permaneció inmóvil mirando al vacío hasta que la camarera regresó con el combinado y fue entonces cuando él ladeó su cara violácea hacia la joven que se acababa de sentar a su lado y le dijo: "Le advierto, señorita, que llevo todo el día sin comer, fumando Hachís, y releyendo a Byron. Temo que mi ánimo en estos momentos se halle de un romanticismo muy subido y mi conversación no le sea a usted más que causa de tormentos". "¡Coño!, un romántico", y sonrió. "Pero romántico, ¿en qué sentido?", preguntó la camarera algo confundida. "Romántico en el sentido...", dijo él llevándose la mano a la frente y mesándose los revueltos cabellos negros como el azabache, "...de que dentro de mi mente, terribles vendavales azotan mis pensamientos enredándolos, desprendiéndolos, y arrojándolos contra mis sentimientos y mis costumbres. Negros nubarrones oscurecen mis días y tan sólo la luna, cuando está llena, los baña con su luz y les tiñe de plata el lomo. Mis ideas, son hoy, árboles secos que tienden sus muertas ramas a la noche en un vano intento de abrazarla. Es la noche quien lo abraza todo en mi cerebro y bajo ese estrellado manto de ensueños, bajo la luna, bajo las prietas nubes plomizas, bajo los viejos troncos de los árboles y aún bajo la tierra húmeda y olorosa que apresa sus raíces putrefactas. Bajo los cadáveres enterrados durante siglos, mucho más abajo aún, ahí mora mi alma". "Romántico en ese sentido, señorita", agregó. "¡Joder!" exclamó la camarera, "casi lo dejamos para otro día", y se fue a atender a otro cliente.

3 Comments:
Yo tengo que ser una enferma, me explico: Imagino que soy la camarera y el tipo me suelta lo que tu ya sabes por que lo has escrito tú. La camarera, feliz de haber encontrado un romántico, se lo lleva a su casa para convertirlo en un guarro y entonces en mitad de la noche, con premeditación, alevosia y nocturnidad el romántico le revienta los dos ojos a la muchacha con un boli bic.
Creo que me gusta demasiado Tarantino...Besos Isabel.
Isabel:
Me parecería mejor que ella fuera la que al final se convierta en una mujer lobo en medio de un orgasmo.
Saludos.
jajajajaja
yo soy la camarera y le doy un bofetón!!!
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