LA PARÁBOLA DEL BUEN PASTOR.

La vida es como intentar conducir un rebaño de vacas a través de las montañas. Debes saber primeramente a dónde ir y escoger la senda más descansada y segura y de agradable andar, y guiar a las vacas, a todas, por ella.
Cada aspecto de tu vida, incluso el más insignificante, es una vaca. El trabajo es una vaca, la vivienda es otra vaca. Otra vaca es la familia y el amor es otra vaca. Y el coche. Y el gas. Y los amigos. Todo son vacas que tienes que mantener arrebañadas para que, todas, sigan un camino común. Eso, es la coherencia.
Pero también el más coherente de los pastores, ese del que aquí hablaremos, está expuesto a que se le escape o incluso se le extravíe una vaca, la salud, por ejemplo. Y claro, se lleva con ella por lo menos un par de ellas más. Pongamos el dinero y el sufrimiento. Tres vacas que creía tener controladas, de pronto le están dando problemas a este coherente pastor que nos incumbe y es preciso que les dedique especial atención. Sin duda requerirá un tiempo y un esfuerzo hacer que tornen al rebaño, que a la par, no debe quedar desatendido. En ése momento, pongamos que la vaca Relaciones laborales aprovechando la confusión, decide campar a sus anchas por la pradería. El pastor no se da cuenta hasta que intentando controlar a la vaca Celos, que lleva unos días un tanto exaltada, ésta le suelta una patada que le hace volar y aterrizar. Entonces desde el suelo ve que hay más vacas descontroladas y hecha de menos a una. ¿Dónde está Vida social?.
El rebaño comienza a dispersarse. Las carreras del pastor prado arriba prado abajo y los aspavientos con la guiada empiezan a poner nerviosas a las pocas vacas que aún seguían el camino. Un tábano rabioso por el sol la paga con la vaca Sexo que, ya ansiosa de por sí, sale en escocida espantada. Por simpatía, Droga y vida nocturna salen tras ella. Desaparecen por el camino con torpe trote y soltando las ancas.
Mientras, el pastor, ha abandonado por completo la tarea de conducción y pierde el tiempo tirando de Relaciones laborales que se niega a avanzar. La vaca Prudencia se detuvo ante una rama que dormía en el camino y allí se quedó, formando un tapón, sin saber si cruzar sobre ella o bien rodearla para evitar pisarla y hacerse daño. Amor, desconcertada, se sienta y rumia las flores pastadas atrás.
Ya no hay rebaño. Sexo, Vida nocturna y Droga, que habían salido corriendo, ahora han destrozado un cerca y pastan en terreno ajeno. La vaca Crédito vivienda, ha parido un ternero con tres patas (le llamaremos Ibor) y la famélica vaca Ahorros, en los huesos, se tambalea perdida prado abajo. Extenuado y dolorido, el pastor cae de rodillas y descansa ahora a cuatro patas. Con la mirada clavada contra la hierba intentando recobrar el aliento mientras a su espalda, deslizándose entre los berizos, sediento de sexo, baja el lobo.
Cada aspecto de tu vida, incluso el más insignificante, es una vaca. El trabajo es una vaca, la vivienda es otra vaca. Otra vaca es la familia y el amor es otra vaca. Y el coche. Y el gas. Y los amigos. Todo son vacas que tienes que mantener arrebañadas para que, todas, sigan un camino común. Eso, es la coherencia.
Pero también el más coherente de los pastores, ese del que aquí hablaremos, está expuesto a que se le escape o incluso se le extravíe una vaca, la salud, por ejemplo. Y claro, se lleva con ella por lo menos un par de ellas más. Pongamos el dinero y el sufrimiento. Tres vacas que creía tener controladas, de pronto le están dando problemas a este coherente pastor que nos incumbe y es preciso que les dedique especial atención. Sin duda requerirá un tiempo y un esfuerzo hacer que tornen al rebaño, que a la par, no debe quedar desatendido. En ése momento, pongamos que la vaca Relaciones laborales aprovechando la confusión, decide campar a sus anchas por la pradería. El pastor no se da cuenta hasta que intentando controlar a la vaca Celos, que lleva unos días un tanto exaltada, ésta le suelta una patada que le hace volar y aterrizar. Entonces desde el suelo ve que hay más vacas descontroladas y hecha de menos a una. ¿Dónde está Vida social?.
El rebaño comienza a dispersarse. Las carreras del pastor prado arriba prado abajo y los aspavientos con la guiada empiezan a poner nerviosas a las pocas vacas que aún seguían el camino. Un tábano rabioso por el sol la paga con la vaca Sexo que, ya ansiosa de por sí, sale en escocida espantada. Por simpatía, Droga y vida nocturna salen tras ella. Desaparecen por el camino con torpe trote y soltando las ancas.
Mientras, el pastor, ha abandonado por completo la tarea de conducción y pierde el tiempo tirando de Relaciones laborales que se niega a avanzar. La vaca Prudencia se detuvo ante una rama que dormía en el camino y allí se quedó, formando un tapón, sin saber si cruzar sobre ella o bien rodearla para evitar pisarla y hacerse daño. Amor, desconcertada, se sienta y rumia las flores pastadas atrás.
Ya no hay rebaño. Sexo, Vida nocturna y Droga, que habían salido corriendo, ahora han destrozado un cerca y pastan en terreno ajeno. La vaca Crédito vivienda, ha parido un ternero con tres patas (le llamaremos Ibor) y la famélica vaca Ahorros, en los huesos, se tambalea perdida prado abajo. Extenuado y dolorido, el pastor cae de rodillas y descansa ahora a cuatro patas. Con la mirada clavada contra la hierba intentando recobrar el aliento mientras a su espalda, deslizándose entre los berizos, sediento de sexo, baja el lobo.

Aquí, vemos al lobo arreglándose para salir de caza. El instinto le dice que anda por el monte ganado suelto y que no dejará tampoco de haber algún pastor intentando reunirlo y mientras se ajusta la corbata el lobo casi saborea el festín.

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