SABRÁS.

Olía a incienso y a padmini, apartó la segunda cortina y entró. Las cartas estaban en un sólo montón vueltas contra el pañuelo que cubría la mesa. La mujer tenía algo en las manos, como un hueso, y jugaba con él, aparentemente distraída, deslizándolo entre los dedos. _¿Qué quieres saber?_, le preguntó la mujer sin apartar la vista del hueso. _El futuro_, respondió él inmediatamente. En realidad venía con esa palabra en la boca desde que entró en la barraca, _quiero saber lo que va a pasar_, repitió convencido, _quiero saber el futuro_. La mujer levantó los ojos y miró al hombre diríase que con pena. _No creo que te gustara_, sentenció volviendo a mirar al juguete. Él palideció.
_¿Tan terrible es lo que me espera?
_¿Qué futuro quieres saber?
_¿Cuántos futuros hay?
_Infinitos para cada uno.
_No me tome el pelo señora, yo sólo quiero saber mi futuro, quiero tener alguna certeza, no me puedo pasar el resto de mi vida así, preciso urgentemente saber de los acontecimientos venideros para poder estar alerta. Improvisando me va fatal. Señora, se lo ruego, si no puede usted desvelar el futuro, dígamelo ahora y me marcharé, pero, por favor no se burle usted de mí_. Ante las súplicas de aquel hombre que mostraba tal desesperación la mujer pareció conmoverse, dejó el hueso a un lado de la mesa y tomó el montón de cartas. _Siéntese_ dijo entonces, ya con un tono de voz que a él le sonó incluso maternal, que le trajo a la memoria el momento en que, siendo niño, su madre le cogió en brazos una tarde y le explicó que las personas se morían a veces, y que si se morían ya no los volvíamos a ver nunca más, pero que ellos a nosotros sí, y que por eso ahora tenía que ser muy bueno porque Papá le estaría viendo desde el cielo, que es a donde van las personas cuando se mueren. Quizás debido a esta imagen, al oír a la mujer, cuando se sentó ante la mesa su confianza inicial se había tornado en temor. La mujer clavó sus profundos ojos negros en los de él y le dijo, _ no sólo soy capaz de ver tu futuro, incrédulo. Aún más te digo, te dispondré si quieres para adivinar tú tu propio porvenir, pero primero te contaré una historia que le sucedió a un hombre como tú y, después de escucharla, me dirás si quieres realmente conocer lo venidero_. Entonces tomó de la baraja una carta y la colocó vuelta contra la mesa. _ hace mucho tiempo, un joven impaciente hizo enfadar a una bruja a la que llamó mentirosa y embaucadora delante de todos y ésta le maldijo, antes de perecer en la hoguera, gritando "sabrás". El joven supo. Supo que su padre iba a morir al día siguiente, como así fue. Supo que no sería él con quien se casaría su prometida, como así fue. Supo tambien el día y el momento exacto en que su madre iba a ser tragada por el mar, como así fue. Supo todo eso sin saber que lo sabía, lo supo, pero él creyó que lo imaginaba, por eso no hizo caso. Hasta que un día supo que lo vendrían a prender por los crímenes que había cometido, supo que le acusarían de haber matado a su padre para evitar que éste se casara con su prometida, que le acusarían de haber arrojado a su propia madre al océano por interponerse entre su prometida y él, y supo que lo prenderían. Entonces huyó. Y mientras corría supo que le esperarían en el camino, así que emprendió campo a través pero supo entonces que le encontrarían en el bosque al alba, dormido, y le apresarían_. El hombre interrumpió la narración de la mujer diciendo, _si lo que quiere es confundirme sepa que lo tiene usted bastante difícil, incluso con esos entretenidos rodeos, yo he venido aquí a conocer mi futuro y usted sólo me cuenta incongruencias alrededor del pasado_.
_¿Incongruencias?
_Incongruencias, sí señora, incongruencias,
_¿qué incongruencias?
_Incongruencias tipo... no se puede saber una cosa que no es cierta, no se si me explico, yo no puedo saber algo que no es verdad, puedo suponerlo y no ser real, puedo creerlo, estar convencido de algo y que luego no suceda. Pero si lo sé, tiene que suceder, y si no sucede es que no lo sabía, sabía una cosa que era falsa luego no sabía nada.
_¿A dónde pretende llegar?, sigo sin ver las incongruencias por ninguna parte,
_vamos, vamos, no se haga la tonta
_no se a qué se refiere, y haga el favor de no perderme el respeto, oiga.
_Discúlpeme usted, le repito que estoy desesperado, me refiero a que ese hombre que usted me cuenta no sabía que lo iban a apresar sino que lo suponía, y huía en consecuencia con esos razonamientos. Usted trata de hacerme ver como maleficio una simple manía persecutoria, soy psiquiatra, se de lo que hablo.
_¿Psiquiatra, manía persecutoria, razonamientos?, veo que no ha comprendido nada de lo que llevo contado, lo mismo da, ya lo comprenderá más adelante si me permite continuar_. _Continúe_, accedió el hombre.
_Debe prestar atención y no distraerse con la decoración de los hechos. La desgracia de ese hombre era tener acceso a los acontecimientos fuera de la línea del tiempo.
_¿La línea del tiempo?, ¿es nueva esa terminología?,
_¿se imagina los acontecimientos fuera de esa línea?, seguro que no.
_¿Seguro que no?, no se por que está tan segura.
_ fuera de esa línea los acontecimientos carecen de lugar y momento y aparecen desordenados por lo que aquel joven iba unos minutos adelantado al resto del universo, si no comprende eso mejor será que se entere de las cosas después de que sucedan, como la mayoría da la gente. Aquel joven podía ver su futuro, podía ver todo su futuro, todos sus futuros. Podía ver en cada momento qué iba a acontecer de inmediato, y después, y en los meses siguientes, sabía el momento en que iba a morir él mismo, sabía incluso más allá de su propia muerte, sabía el futuro de los demás, conocía a la perfección las vidas de los que aún no habían nacido. Todo lo sabía, pero fuera de la línea del tiempo, todo a la vez. Lo sabía todo en todo momento, era terriblemente peor que no saber nada porque si no sabes pruebas, estudias, preguntas, miras, lees. Pero cuando lo sabes todo, te mueres, adelantas al tiempo y te mueres, que es lo que le pasó al joven del que te hablo, murió ipso facto.
_¿Ipso facto?
_Ipso facto, si señor, ipso facto.
_Ipso facto, ¿en qué momento?
_Ipso facto en el momento que lo supo todo, ipso facto en el momento en que el crepitar de las llamas ahogaba el grito de la bruja, ipso facto en el momento que el eco de aquel grito se perdió entre las paredes de caliza de las escarpadas montañas. Ipso facto en cuanto se materializó el hechizo. "Sabrás", gritó la bruja y el joven supo, e ipso facto murió. Pero como veo que te importa un comino lo que te estoy contando, doy la historia por finalizada_.
_¿Entonces no sucedieron jamás los hechos que el joven "supo"?
_Probablemente no ya que él, como digo, murió ipso facto_. El hombre renunció a conocer el futuro, pagó las diezmil por la felación que alguien le hizo desde debajo de la mesa y salió recordando el padmini y satisfecho de todo lo que había aprendido.
_¿Tan terrible es lo que me espera?
_¿Qué futuro quieres saber?
_¿Cuántos futuros hay?
_Infinitos para cada uno.
_No me tome el pelo señora, yo sólo quiero saber mi futuro, quiero tener alguna certeza, no me puedo pasar el resto de mi vida así, preciso urgentemente saber de los acontecimientos venideros para poder estar alerta. Improvisando me va fatal. Señora, se lo ruego, si no puede usted desvelar el futuro, dígamelo ahora y me marcharé, pero, por favor no se burle usted de mí_. Ante las súplicas de aquel hombre que mostraba tal desesperación la mujer pareció conmoverse, dejó el hueso a un lado de la mesa y tomó el montón de cartas. _Siéntese_ dijo entonces, ya con un tono de voz que a él le sonó incluso maternal, que le trajo a la memoria el momento en que, siendo niño, su madre le cogió en brazos una tarde y le explicó que las personas se morían a veces, y que si se morían ya no los volvíamos a ver nunca más, pero que ellos a nosotros sí, y que por eso ahora tenía que ser muy bueno porque Papá le estaría viendo desde el cielo, que es a donde van las personas cuando se mueren. Quizás debido a esta imagen, al oír a la mujer, cuando se sentó ante la mesa su confianza inicial se había tornado en temor. La mujer clavó sus profundos ojos negros en los de él y le dijo, _ no sólo soy capaz de ver tu futuro, incrédulo. Aún más te digo, te dispondré si quieres para adivinar tú tu propio porvenir, pero primero te contaré una historia que le sucedió a un hombre como tú y, después de escucharla, me dirás si quieres realmente conocer lo venidero_. Entonces tomó de la baraja una carta y la colocó vuelta contra la mesa. _ hace mucho tiempo, un joven impaciente hizo enfadar a una bruja a la que llamó mentirosa y embaucadora delante de todos y ésta le maldijo, antes de perecer en la hoguera, gritando "sabrás". El joven supo. Supo que su padre iba a morir al día siguiente, como así fue. Supo que no sería él con quien se casaría su prometida, como así fue. Supo tambien el día y el momento exacto en que su madre iba a ser tragada por el mar, como así fue. Supo todo eso sin saber que lo sabía, lo supo, pero él creyó que lo imaginaba, por eso no hizo caso. Hasta que un día supo que lo vendrían a prender por los crímenes que había cometido, supo que le acusarían de haber matado a su padre para evitar que éste se casara con su prometida, que le acusarían de haber arrojado a su propia madre al océano por interponerse entre su prometida y él, y supo que lo prenderían. Entonces huyó. Y mientras corría supo que le esperarían en el camino, así que emprendió campo a través pero supo entonces que le encontrarían en el bosque al alba, dormido, y le apresarían_. El hombre interrumpió la narración de la mujer diciendo, _si lo que quiere es confundirme sepa que lo tiene usted bastante difícil, incluso con esos entretenidos rodeos, yo he venido aquí a conocer mi futuro y usted sólo me cuenta incongruencias alrededor del pasado_.
_¿Incongruencias?
_Incongruencias, sí señora, incongruencias,
_¿qué incongruencias?
_Incongruencias tipo... no se puede saber una cosa que no es cierta, no se si me explico, yo no puedo saber algo que no es verdad, puedo suponerlo y no ser real, puedo creerlo, estar convencido de algo y que luego no suceda. Pero si lo sé, tiene que suceder, y si no sucede es que no lo sabía, sabía una cosa que era falsa luego no sabía nada.
_¿A dónde pretende llegar?, sigo sin ver las incongruencias por ninguna parte,
_vamos, vamos, no se haga la tonta
_no se a qué se refiere, y haga el favor de no perderme el respeto, oiga.
_Discúlpeme usted, le repito que estoy desesperado, me refiero a que ese hombre que usted me cuenta no sabía que lo iban a apresar sino que lo suponía, y huía en consecuencia con esos razonamientos. Usted trata de hacerme ver como maleficio una simple manía persecutoria, soy psiquiatra, se de lo que hablo.
_¿Psiquiatra, manía persecutoria, razonamientos?, veo que no ha comprendido nada de lo que llevo contado, lo mismo da, ya lo comprenderá más adelante si me permite continuar_. _Continúe_, accedió el hombre.
_Debe prestar atención y no distraerse con la decoración de los hechos. La desgracia de ese hombre era tener acceso a los acontecimientos fuera de la línea del tiempo.
_¿La línea del tiempo?, ¿es nueva esa terminología?,
_¿se imagina los acontecimientos fuera de esa línea?, seguro que no.
_¿Seguro que no?, no se por que está tan segura.
_ fuera de esa línea los acontecimientos carecen de lugar y momento y aparecen desordenados por lo que aquel joven iba unos minutos adelantado al resto del universo, si no comprende eso mejor será que se entere de las cosas después de que sucedan, como la mayoría da la gente. Aquel joven podía ver su futuro, podía ver todo su futuro, todos sus futuros. Podía ver en cada momento qué iba a acontecer de inmediato, y después, y en los meses siguientes, sabía el momento en que iba a morir él mismo, sabía incluso más allá de su propia muerte, sabía el futuro de los demás, conocía a la perfección las vidas de los que aún no habían nacido. Todo lo sabía, pero fuera de la línea del tiempo, todo a la vez. Lo sabía todo en todo momento, era terriblemente peor que no saber nada porque si no sabes pruebas, estudias, preguntas, miras, lees. Pero cuando lo sabes todo, te mueres, adelantas al tiempo y te mueres, que es lo que le pasó al joven del que te hablo, murió ipso facto.
_¿Ipso facto?
_Ipso facto, si señor, ipso facto.
_Ipso facto, ¿en qué momento?
_Ipso facto en el momento que lo supo todo, ipso facto en el momento en que el crepitar de las llamas ahogaba el grito de la bruja, ipso facto en el momento que el eco de aquel grito se perdió entre las paredes de caliza de las escarpadas montañas. Ipso facto en cuanto se materializó el hechizo. "Sabrás", gritó la bruja y el joven supo, e ipso facto murió. Pero como veo que te importa un comino lo que te estoy contando, doy la historia por finalizada_.
_¿Entonces no sucedieron jamás los hechos que el joven "supo"?
_Probablemente no ya que él, como digo, murió ipso facto_. El hombre renunció a conocer el futuro, pagó las diezmil por la felación que alguien le hizo desde debajo de la mesa y salió recordando el padmini y satisfecho de todo lo que había aprendido.

3 Comments:
Te leeré un poquito cada día, vale?
Me ha gustado lo de la línia del tiempo y lo de que la bruja hable de futuroS... nada está escrito... todo puede ser... y gran parte depende de nosotros...
o match point?
Usté me pone muchos deberes... Deme un par de semanas y lo habré leído todo. Las ilustraciones me llaman mucho la atención... De quién son?
de un Servidor
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